Todo lo atraes tú. Si quieres, puedes. Todo pasa por algo. Si estás vibrando bajo, atraerás más de lo mismo. Si enfermas es porque todavía hay algo que no has sanado. Elegiste esta experiencia antes de nacer ¿Te suena? Seguro que has escuchado alguna de estas frases cientos de veces. Y puede que incluso alguna vez te hayan ayudado. Pero déjame hacerte una pregunta. ¿Y si algunos de estos mensajes estuvieran haciéndonos más daño que bien?
Cómo regular tu sistema nervioso, filtrar información y tener más claridad en un entorno diseñado para la reacción
Sabes que es necesario poner límites, pero cuando estás con otrxs, todo lo aprendido desaparece.
¿Sabías que el cuerpo recuerda lo que la mente ha olvidado? Esa frase no es solo una imagen poética: es una clave para entender el trauma desde otra perspectiva. El trauma y el estrés crónico no permanecen solo en los recuerdos, sino que se alojan en cómo sentimos, respiramos y nos movemos. Por eso el Yoga Sensible al Trauma (YST) propone volver al cuerpo no para forzarlo, sino para escuchar y acompañar lo que aparece.
Para quienes han vivido trauma, las relaciones pueden sentirse intensas y cargadas. Vínculos que antes parecían seguros empiezan a deshacerse cuando comienzas a poner límites. No es que el límite esté mal, lo que ocurre es que pone de manifiesto de qué dependía realmente esa conexión: de tu complacencia, de tu adaptación, de tu silencio. Entender esto es el primer paso hacia relaciones más sanas y auténticas.
Complacer te mantuvo a salvo; ahora puedes aprender a sostenerte sin desaparecer.